Mis Mensajes al Mundo
El dinero de papel y dinero fiduciario son la verdadera marca de la bestia del Apocalipsis. Quien rechace esta enseñanza ya está maldito y condenado. Mediante el dinero fiduciario y su falta de valor intrínseco, el mundo entero se empobrece por la devaluación del dinero y la alta inflación. La Toráh afirma que solo el oro y la plata son dinero, cuyo valor se basa en su peso. Pero los gobiernos y los bancos centrales del mundo han robado a la humanidad el oro que durante miles de años se usó como dinero, y han emitido dinero de papel para que toda la humanidad compre y venda con él, lo cual es la marca de la bestia. No hay mayor revelación que esta con respecto a la marca de la bestia, que ha sido comprendida y aceptada por muy pocos. Y muy pocos renunciarán al dinero por obediencia. Esta es una verdadera prueba de creencia y obediencia en nuestros tiempos.
En 2019 quemé mi dinero, corté mis tarjetas de débito y salí del sistema financiero mundial. Me mudé a una casa en el “centro” de Medellín, en el barrio Boston, y pagué por adelantado el alquiler por un período prolongado. Allí tenía una pequeña biblioteca, comencé a hacer videos de enseñanza e incluso acondicioné la casa para impartir clases desde ese lugar. En aquel entonces faltaban 7 años para el año 6.000. Viví allí durante varios meses sin dinero. Cada día salía a dar comida a los habitantes de la calle y aprendí mucho. Incluso tenía un pequeño sistema solar en esa casa. Y construí un huerto de fresas en la parte superior de la vivienda.
Después decidí volver a entrar al sistema financiero e intentar comprar una casa para hacer mejores preparaciones. Así que viajé a los Estados Unidos y quedé atrapado allí durante algunos meses debido a la pandemia. Pero cuando regresé a Colombia en 2020, Dios me bendijo abundantemente e hizo crecer de manera extraordinaria mi empresa de desarrollo de software. En muy poco tiempo, millones de dólares ingresaron a mi empresa gracias a numerosos contratos que obtuve. Compre una propiedad y construí una mansión en Envigado y levanté allí una impresionante biblioteca, con colecciones completas del Talmud y un gigantesco rollo de la Torá bellamente guardado en un estuche adornado con cristales de turquesa. También construí amplias áreas para poder impartir clases desde la casa, tal como había deseado hacerlo en aquella casa del centro de Medellín en 2019. Además, instalé un enorme sistema solar que abastece toda la propiedad. Y la casa quedó rodeada de árboles frutales que yo ni siquiera planté.
En 2023, cuando faltaban solamente 3 años y 1/2 para el año 6.000, nuevamente salí del sistema financiero mundial, esperando plenamente que los dos testigos aparecieran en el tiempo que había calculado que debían aparecer. Volví a quemar mi dinero y corté todas mis tarjetas de débito. Mi casa ni siquiera estaba terminada, pero quería estar preparado para los dos testigos. Sin embargo, ellos no aparecieron como yo esperaba. Así que nuevamente decidí entrar al sistema financiero para poder terminar mi casa, comenzar a impartir clases desde ella y producir videos desde allí mientras esperaba la aparición de los dos testigos.
En 2024 comencé a impartir las clases y la kehilá empezó a crecer. Algunos vinieron y luego se fueron, sin valorar la magnitud del trabajo realizado para que siquiera existiera aquella casa que construí y el propósito que tenía para Dios, ni el valor aún mayor de las enseñanzas que allí se impartían, las cuales no se enseñan en ningún otro lugar y siempre dentro del contexto de la Toráh. Pero permaneció un pequeño remanente que llegó a ser mucho más que simples creyentes. Se convirtieron en mis amigos cercanos y en mis hermanos y hermanas en el amor.
En cada una de los moedim que celebrábamos conmemorando las festividades de la Toráh, recordaba cuánto había anhelado en 2019 formar una comunidad de hermanos y hermanas en Yeshua que amaran la Toráh, y ahora Dios me la había concedido. Incluso extranjeros vinieron y se hospedaron conmigo. También acudieron enfermos a mí y los sané con mis medicinas naturales. Desde esta casa también salíamos a dar alimento a los hambrientos de la ciudad. Además, mi canal de YouTube creció hasta superar los 100.000 suscriptores y alcanzar millones de visualizaciones. Dios bendijo la obra de mis manos en todo lo que hice.
Ahora, en 2026, la construcción de mi casa está terminada. La comunidad de creyentes es fuerte y continúa creciendo. También estoy a punto de publicar mi libro, Hitgalut. Y ahora, una vez más, estoy a punto de realizar mi tercera y última salida del sistema financiero mundial, junto con otros creyentes que se unirán a esta causa final, poco antes del fin, en el año 6.000.

















































































































































